domingo, 13 de noviembre de 2016

03 de noviembre (1962) nace Phil Katz. El padre de los archivos comprimidos “.ZIP”

El 03 de noviembre de 1962, nace en Estados Unidos, Phillip Katz, conocido por ser el creador del programa “PKZip” (Phil Katz Zip) que permite a los editores de software empaquetar muchos programas diferentes en un solo archivo mucho más pequeño bajo el formato ".ZIP".

Katz estudió ciencias de la computación en la Universidad de Milwaukee-Wisconsin (UMW). Su primera versión, lanzada en 1986, se llamó “PK Pak”, el nombre que se refería al equipo local de fútbol americano, los Green Bay Packers.

En 1989, Katz produjo una nueva versión, utilizando el formato .zip, y la popularidad del programa explotó. El PKZip además de extremadamente rápido era gratuito.
Bajo el sistema de shareware, sólo se le enviaba a Katz una donación si el programa le gustaba al usuario y éste decidía seguir usándolo.

A tanta gente le gustaban los programas de Katz que su madre renunció a su puesto de maestra para ayudar a procesar los pedidos.

El éxito del programa hizo que Katz fundara la empresa PKWare Inc., una empresa de software privada que llegó a emplear a más de 20 personas. En una entrevista en 1993, Katz dijo: "Era un hobby, no esperaba que se convirtiera en un negocio".

Según el profesor Leonard Levine, del departamento de informática de UWM, Katz "aparecería en las sociedades informáticas locales y hablaba de sus conceptos. La gente entendía que él era importante, pero no era un buen hablador.”

Sin embargo, en algún momento durante la década de 1990, Levine dijo, Katz "simplemente desapareció".

En 1997, el “Milwaukee Sentinel” informó que sus vecinos se habían "quejado de olores, insectos y ratones" en su condominio de lujo, donde las autoridades de la ciudad encontraron más tarde basura a la rodilla y comida en descomposición. Los abogados de Katz pagaron a la ciudad de Mequon unos US$8.000 por el costo de la limpieza y los honorarios legales. El 14 de abril del 2000 muere Phil Katz, a la edad de 37 años.

Fuente:
theguardian.com